¿Desmontando el efecto Mozart?

El Efecto Mozart.

Mientras escribo este post, estoy escuchando la que dicen los seguidores o mejor dicho “valedores” del llamado “Efecto Mozart”, la Sonata en Do Mayor K448 para dos pianos porque según sus estudios es la pieza clave con la que aumenta tu cociente intelectual temporalmente. Confiando, tal vez, en ese efecto positivo para que me salga un post al menos interesante de leer.

El Efecto Mozart consiste en que la música de Mozart, sólo la de Mozart, es capaz de desarrollar nuestra inteligencia, nuestra creatividad, equilibrio y potenciar nuestra atención, memoria y armonía. Aparte de curar disfunciones cerebrales, cardiovasculares y trastornos como el autismo. Esas son las consignas de los que defienden el efecto Mozart.

Cómo es lógico, con el tiempo se van realizando estudios que matizan esos primeros resultados, y que desechan el  “mito” creado alrededor de la música del “monstruo”, y le van restando importancia, capacidad y veracidad.

Pero vamos a ver un poco de historia, a ver como empieza todo.

A mediados del siglo pasado, Alfred Tomatis, Otorrinolaringólogo, psicólogo, investigador e inventor, se afinca en París y crea una consulta con la que ayuda a cantantes de la época a mejorar sus problemas con la voz, apoyándose también en lo importante de la audición. Uniendo voz y oído, comienza a darle importancia a la música de Mozart como terapia con la que sus pacientes afinan, modulan y consiguen un equilibrio diferente que si escuchan a otros compositores. Sus métodos musicoterapeutas siguen utilizándose hoy en día en multitud de escuelas, clínicas y establecimientos afincados a la causa (al método Tomatis).

descarga (1)
A. Tomatis

A esto, en 1993, la psicóloga Estadounidense Frances Rauscher, junto con Shaw y Ky, otros estudiosos de la materia, apoyándose en la metodología Tomatis, realizan un experimento que publican en la prestigiosa revista sobre ciencia Nature.

El experimento consistía en la separación de dos grupos de estudiantes universitarios en los que a unos les ponían la Sonata en Do M K448 (la que sigo escuchando), y a otros no. Tras una audición de unos 10 minutos de esa pieza, los alumnos que la habían escuchado realizaron más eficientemente un test de razonamiento espacial (sobre unas figuras de papel y sus posibles dobleces y cortes).

Este estudio mandó a la Sociedad la idea (confusa o no) de que escuchar a Mozart te hacía más inteligente.

Llega 1997 y un seguidor  de A. Tomatis llamado Don Campbell escribe su libro “El Efecto Mozart: Pinchando el poder de la Música para sanar el cuerpo, fortalecer la mente y desbloquear el espíritu creativo”.  En este libro se encuentra ya sin paliativos la idea de que la música del compositor mejora la capacidad intelectual y su rendimiento.

Don Campbell vendió millones de copias de Cd´s sobre el efecto Mozart, para mejorar la inteligencia, la creatividad y la memoria de los estudiantes, trabajadores, amas de casa,..etc…y mejoró su mercado cuando introdujo lo beneficioso de la Música de Mozart ya no solo en los niños, sino en las embarazadas (la idea de poner música de Mozart a las barriguitas de las mamás para que el bebé sea más inteligente), el llamado Baby Mozart, o Baby Einstein.

Resumiendo. Grosso modo.

Se podría decir de la siguiente forma: A.Tomatis fue el precursor en la utilización de Mozart en audiciones como terapia, la Doctora Rauscher destacó ese “efecto” positivo de la música del autor sobre nuestro intelecto y Don Campbell es el que se forró con la idea.

Todo eso hasta hoy.

Actualmente, la revista Intelligence publica como una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Viena, señalan el efecto Mozart como falso.  Jakob Pietschnig y su equipo realizaron más de una treintena de experimentos y estudios,  involucrando a casi 30,000 personas y no encontraron evidencias de que la música de Mozart te haga más inteligente.

Para muchos  neurocientíficos , médicos y psicólogos, decir que la música de Mozart puede curar disfunciones cerebrales o trastornos como el autismo, les puede provocar desde quedarse con la boca abierta a una risa que se escuche en la consulta de al lado.

Entonces qué…¿Es verdad o no?, ¿Le compro a mi hijo/a el Cd de Baby Mozart para que sea más inteligente y más felíz?

Creo que el error está en decir que la música de Mozart te hace inteligente. Se tomó a Mozart como “cabeza de turco” (permíteme la expresión) por su  inteligencia y sabiduría,  ya que fue un niño prodigio que a los 5 años ya componía óperas, eso unido a que es uno de los mejores compositores de la historia, por no decir el mejor (ahí entran los gustos), hizo que todo se encarrilara a lo que se encarriló.

Bien es cierto que la música de Mozart contiene unos parámetros musicales y una estructura que no se da en otros compositores, (por ejemplo, es el compositor que utiliza más notas altas o agudas). Toda esa arquitectura musical lleva a que cuando escuchamos sus obras, nuestro cerebro se sitúa entre la relajación y la activación, llevándonos a un casi perfecto estado de bienestar (relaja y alterna con precisión la excitación).

Toda esa arquitectura cuadrada, completa, estructurada de la música lleva a tu cerebro a hacer lo mismo a modo de relajación, bienestar y equilibrio (la música amansa a las fieras se dice). Pero no solo con la música de Mozart, sino también con las de otros compositores y músicos. Cuando escuchamos música antes de un examen (por ejemplo) y dependiendo de qué tipo de música, nuestro cerebro durante el efecto que dura ese patrón musical en nuestra memoria, tenderá a seguir con esa estructura cuadrada, organizada y armónica. Eso hace que mejore tu atención y tu concentración.

¿Esto significa que puedes comprarle a tu hijo el Cd con la música de Mozart? Por supuesto, pero no solo de Mozart, también Hadyn, Malher, Mascagni, …etc

¿Sólo música clásica(por denominarla asi)? Ni se te ocurra…pero eso lo veremos en otro post.

Personalmente creo en el poder curativo de la Música en general, no te hablo de enfermedades cerebrales o terminales, sino de trastornos sociales y afectivos para empezar. (Puede que la música no cure un cáncer, pero si puede ayudar, por poco que sea, a luchar contra él).

Mi consejo. Comienza a quedarte con la idea de que la música te da un beneficio mental, corporal y espiritual, con el que se desarrollan y completan nuestras capacidades de desarrollo como seres humanos. No te hablo de curaciones milagrosas, sino de encontrar tu estado de armonía y equilibrio personal necesario para tu día a día. Si es con música de Mozart bien, pero si tus gustos te llevan a Wagner, Zimmer, Morriconne o Los Chunguitos…pues bien también. Sea como fuere, la música que conecta contigo y te acompaña, por cuestión de gustos, recuerdos, …etc,  ésa será la que tenga para ti “tu efecto Mozart”.

 

Para saber más sobre el Efecto Mozart:

Anuncios